Si las noches en casa se sienten como una mini batalla campal: No estás solo. Crear una rutina nocturna que de verdad funcione, y no termine en berrinches, es posible. Aquí te compartimos una guía práctica y relajada para ayudar a tus peques a cerrar el día con calma… y a ti, a recuperar un poco de paz nocturna.
1. Empieza temprano, pero sin prisa
La clave de una buena noche no empieza a la hora de dormir, sino una o dos horas antes y usa siempre el mismo orden. Por ejemplo:
-
Cena tranquila
-
Baño tibio relajante
-
Ponerse la pijama
-
Una actividad relajante
-
Y ahora sí, a la cama
La repetición da seguridad, y la seguridad relaja.
2. Cena ligera y consciente
No se trata de comer poco, sino de alimentarse bien y sin prisas. Evita azúcares o comidas muy pesadas cerca de la hora de dormir. Una cena equilibrada ayuda al cuerpo a entender que el día está llegando a su fin.
Este es un buen momento para reforzar hábitos saludables de forma natural, sin discursos largos. Comer juntos, aunque sea algo sencillo, también suma puntos extra de conexión.
3. Apaga pantallas, enciende alguna actividad relajante
Sí, lo sabemos: apagar pantallas puede ser el momento más difícil. Pero aquí va la buena noticia: no se trata solo de quitarlas, sino de reemplazarlas.
Prueba con:
-
Leer un cuento (o dos)
-
Dibujar o colorear
-
Armar un rompecabezas sencillo
-
Escuchar música suave
-
Practicar respiraciones
Cuando el cerebro deja de recibir estímulos intensos, el sueño llega más fácil. Y cuando hay algo lindo que esperar, las peleas disminuyen.
4. Un baño que marque el cambio
El baño nocturno con agua tibia relaja músculos y baja revoluciones. Mantén luces suaves y evita juegos demasiado activos.
5. El poder de la constancia (incluso los fines de semana)
Sabemos que los horarios se relajan los sábados, pero intentar mantener rutinas similares, al menos en orden y tiempos aproximados, ayuda muchísimo. El cuerpo ama la previsibilidad.
6. Acompaña, no fuerces
Algunos niños necesitan unos minutos extra de compañía: una charla cortita, un abrazo largo, una canción. Esto no “malacostumbra”, construye seguridad emocional. Y un niño seguro duerme mejor.
7. Bienestar integral: Cuerpo tranquilo, mente tranquila
El descanso nocturno es el resultado de todo el día: juego, alimentación, movimiento, emociones. Cuando el cuerpo tiene lo que necesita y la mente se siente contenida, dormir deja de ser una lucha.
Para cerrar…
No existe la rutina perfecta, pero sí la que funciona para tu familia. Ajusta, prueba, ríe cuando no salga como esperabas y celebra los pequeños logros.
Dormir bien no es solo descansar: es crecer, aprender y despertar con más energía para un nuevo día. Y si eso se logra sin pantallas ni peleas… mejor aún.
0 comentarios